¿Cuánto sabes del jamón?

El jamón es uno de los elementos que más nos define como españoles. Es nuestro producto estrella, y hemos crecido escuchando los dimes y diretes sobre sus características, beneficios y conservación.

Pero resulta que muchas de las creencias que damos por ciertas acerca del jamón son realmente mitos. Seguramente nunca se nos habría pasado por la mente replantearnos estas afirmaciones, pero ahora veremos si realmente somos unos expertos jamoneros, o al contrario, aún nos queda mucho por aprender:

 

Mito #1: “El jamón serrano y el jamón ibérico son lo mismo”.

Ni la materia prima ni la calidad son las mismas. El jamón serrano viene del cerdo blanco, que da un jamón de calidad media; mientras que el jamón ibérico proviene del cerdo ibérico, que posee una carne de mayor calidad, y por lo tanto, da un jamón superior.

 

Mito #2: “El jamón de bellota está hecho con cerdos que sólo comen bellotas”.

El cerdo del que proviene el jamón de bellota pasa la última etapa de su vida en la dehesa. Allí come lo que encuentra en el campo: hierba, frutos silvestres o lo que haya en el terreno, incluso pequeños insectos. Desde luego, sí es cierto que lo que más come son bellotas.

 

Comprar jamón de bellota.

 

Mito #3: “El jamón bueno es el de pata negra”.

Resulta que el color de la pata –mejor dicho, de la pezuña– no es determinante de la calidad. Existen cerdos ibéricos con la pezuña blanca que incluso pueden llegar a ser mejores que las razas de pezuña negra.

 

Mito #4: “El jamón de Jabugo es siempre ibérico y el mejor”.

El término “Jamón de Jabugo” se refiere al jamón de la Sierra de Jabugo, que tiene la D.O. Jamón Ibérico de Huelva. Dentro de esta denominación, existen jamones serranos e ibéricos, y no todos tienen la misma calidad.

 

Mito #5: “La grasa del jamón es buena”.

El exceso de grasa nunca es beneficiosa para el organismo. La grasa buena del jamón no es la parte blanca, el tocino, sino aquella que está infiltrada en del jamón.

 

Mito #6: “El jamón no se pone malo, así que mejor comprar una pata entera”.

Cuando compramos una pata de jamón, por lo general pasa meses en la cocina. Allí hace más calor de lo habitual, y hay un montón de olores y cambios ambientales que afectan a la pieza. La exposición a todos estos factores modifican el sabor y la calidad del jamón, así que, si no se va a comer una pata entera en poco tiempo, lo mejor es ir comprando lo necesario poco a poco. Eso sí. Que esté recién cortado, o envasado al vacío inmediatamente tras el corte.

 

Comprar jamón recién cortado y envasado al vacío inmediatamente.

 

Mito #7: “Para conservar el jamón se le pone la grasa encima”.

Cuando tapamos el jamón con la corteza lo que conseguimos es que el sabor de la grasa se traspase al jamón. Mejor usar servilletas de tela que no dejen pelusas y lavarlas cuando se acabe el jamón.

 

Mito #8: “El jamón cortado a mano y el jamón cortado a máquina saben distinto”.

El corte de jamón es todo un arte. Sin embargo, si la misma pieza de jamón es cortada con cuchillo o a máquina, no hay forma de detectar la diferencia en cuanto al sabor. Lo que pasa es que, la mayoría de los jamones que se cortan a máquina, son deshuesados, manipulados y de menor calidad a los que se cortan a cuchillo. Es por eso que saben distinto.

 

Mito #9: “El jamón engorda”.

Un alimento que puede ayudar a bajar peso es el jamón. Pertenece a la archiconocida y respetada dieta mediterránea, y tiene una elevada proporción de proteínas, así como un aporte moderado de grasas.
Debe ingerirse sólo, pero puede utilizarse en ensaladas en forma de taquitos o virutas para que sea más fácil de digerir. Ahora, hablamos siempre de jamones frescos, que hayan seguido un proceso totalmente tradicional, y que no tengan sal o azúcares añadidas.

 

Comprar taquitos de jamón.

 

Mito #10: “El jamón no es saludable”.

Al ser un producto curado, el jamón tiene una mayor densidad de nutrientes. Aporta vitaminas como la B12, B6, B1, y minerales como el hierro y el zinc, además de riboflavina y niacina. En menor medida también nos aporta vitamina A, D y E. Contiene hierro, fósforo, potasio, sodio, magnesio y calcio, y también es una fuente importante de ácido oleico, un componente que ayuda a reducir el colesterol y mejora la salud cardiovascular.

También es cierto que, por la cantidad de sal que contiene el jamón, las personas hipertensas, con problemas cardiovasculares o que tienden a retener líquidos deben vigilar su consumo.

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